El fraude de la dieta milagrosa

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En nutrición, la dieta milagrosa no existe

Si andas buscando una dieta milagrosa, te diré que los milagros- al menos en este tema- no existen.

La mayor parte de dietas exitosas, son aquellas que nos ponen entre la espada y la pared, es decir, aquellas  en que estamos obligados a bajar de peso por recomendación médica.

Lo que quiere decir que nos estamos jugando algo más que la figura o la talla de ropa. El convencimiento de que hemos de tomarnos en serio las recomendaciones nutricionales, es el estímulo sustancial, junto con la voluntad.

El fraude de la dieta milagrosa

El fraude de la dieta milagrosa es un tema que ha ganado cada vez más atención en los últimos años. Se refiere a las dietas que prometen resultados rápidos y sorprendentes en poco tiempo, pero que en realidad son engañosas y peligrosas para la salud.

Estas dietas suelen promover la pérdida de peso a través de la eliminación de grupos alimenticios esenciales, la ingesta de pocos alimentos o la inclusión de productos «milagrosos» que supuestamente queman grasa. A menudo, estas dietas también se acompañan de publicidad engañosa y testimonios falsos.

El fraude de la dieta milagrosa es un problema grave ya que puede tener consecuencias negativas para la salud, como desnutrición, debilidad muscular, trastornos alimentarios y daño orgánico.

Además, estas dietas pueden crear expectativas poco realistas y frustración, lo que puede llevar a la persona a buscar soluciones poco saludables o a caer en el llamado «efecto rebote», donde se recupera el peso perdido y, a menudo, se gana aún más.

Por lo tanto, es importante informarse y desconfiar de las dietas que prometen resultados rápidos y extremos. Lo mejor es buscar un enfoque equilibrado y saludable, que incluya una alimentación variada y balanceada, la práctica regular de actividad física y la consulta con un profesional de la salud en caso de necesitar ayuda para alcanzar objetivos específicos.

Por qué se abandonan las dietas?

Varias son las causas de abandono de las dietas de adelgazamiento, entre las que se encuentran los periodos vacacionales, las metas poco realistas, y como no, la decepción con la llamada “dieta milagrosa”.

Otro factor de abandono y que podemos considerar como el más importante, es abordar la aventura de llegar a conseguir un peso saludable a base de esfuerzos y sacrificios.

Ponerse a dieta, es un viaje ilusionante hacia un estado de bienestar y satisfacción en el que querremos quedarnos. La dieta milagrosa basada en el sacrificio y esfuerzos constantes, son sinónimo de fracaso.

¿Y cómo llego a ese estado de bienestar?

La clave de una dieta es comer de todo de una manera racional y disciplinada, donde el plato en la mesa es tan solo una parte del ritual alimenticio que comienza en las estanterías del supermercado, ( regimen alimentario), sigue con la elaboración en los fogones y termina con la recogida de la mesa.

La asociación de dieta con una determinada alianza de alimentos con la intención de perder peso lo más rápidamente posible es un error, o quizás una visión superficial de un viaje apasionante a través de una educación nutricional que conlleva un cambio de hábitos y cuyo objetivo es una alimentación sana y la pérdida de peso una consecuencia.

Elimina de tu dieta aquellos alimentos que repudias y créala a partir de una lista de alimentos de cada grupo: hidratos, lípidos, proteínas.

Al eliminar alimentos que no te agradan, el grupo de alimentos que conformen tu dieta SI que se convertirá en tu «dieta milagrosa» que te permitirá cumplir tus objetivos sin traumas ni esfuerzos, sobremanera al cabo de los primeros días.

Planifica tus menús, será de gran ayuda

La clave de cualquier dieta es la planificación de los menús en lo que respecta a las raciones y la variedad de las mismas.

Es conveniente, junto con la tipología de los alimentos, optar por varias opciones que abarquen una variedad que incluya, además de la temporada y las diferentes formas de preparación, los gustos personales.

Es importantísimo, eliminar las prohibiciones: no hay alimentos prohibidos en una dieta, no hay alimentos buenos o malos, permitidos o prohibidos, sino un ajuste de nivel calórico de los mismos y en la frecuencia de su consumo. Se ha de comer de todo, de manera equilibrada.

La dieta milagrosa

Lo más importante-es obvio-, es la salud, y este tipo de dietas llamada “dietas milagrosas”, son un peligro para la misma; desde pérdida muscular, deshidratación, irritabilidad, halitosis (dietas bajas en hidratos de carbono), hasta diabetes, enfermedades del hígado (dietas hiperproteícas) o enfermedades cardiovasculares.

En la pirámide nutricional – 60% de hidratos de carbono, 25% de lípidos y 15% en proteínas-, vemos que los hidratos deben aportar la mayor parte de la energía ingerida.

Yo bajaría hidratos y subiría el porcentaje de lípidos, pero por supuesto grasas buenas como aguacate, aceite de oliva, etc.

Cuando no se hace así, se observa una rápida pérdida de peso ya que el cuerpo “tira” de las grasas y de la energía de las proteínas…llevándonos a un estado de cetosis.

Estos cuerpos cetónicos son tóxicos para el organismo y son excretados por la orina y traen consigo un excesivo mal olor de la orina.

La deshidratación, halitosis, dolores de cabeza, mareos etc., son otras de las consecuencias de la eliminación total de los hidratos de carbono en las dietas.

Por ello, se han de reducir los hidratos, pero es mas importante controlar que estos provengan de fuentes naturales y de lenta absorción al fin de evitar picos de insulina.

Otro error es considerar a las grasas enemigas de la dieta, máxime si tenemos en cuenta que al eliminar todas las grasas en la alimentación estaríamos entrando en un estado deficitario de vitaminas liposolubles (aquellas que se encuentran en las grasas), A, D, E y K, con los consiguientes problemas de piel –eccemas, sequedad, úlceras, dificultad de cicatrización de las heridas, problemas digestivos, trastornos metabólicos…etc.

Por  qué la mayoría de las dietas no funcionan

Si tenemos hambre, tarde o temprano nuestra fuerza de voluntad se verá mermada y comeremos en exceso, y casi con toda probabilidad de cualquier alimento que caiga en nuestras manos. Eso nos lleva a darnos cuenta que una dieta no funcionará  a medio o largo plazo si nos deja con hambre.

En lugar de sacrificarte, come para estar más sano y atractivo, come para sentirte mejor. Elimina esos alimentos que te hacen sentir pesado y con hinchazón y busca aquellos que  alimentos que te cargan de energía y bienestar.

Si elijes una dieta con estas características tan obvias, irán cambiando tus hábitos alimenticios y dejarás de sentirte atrapado por una dieta restrictiva como entendías al comienzo y abrazarás un nuevo estilo de vida.

Ángel Montero -Técnico en dietética y nutrición-entrenador personal acreditado

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